Ojos que no ven Dinero que no siente

«Nuestro sistema económico recompensa los beneficios, independientemente de como se consigan, y en una economía dinerocéntrica, no es de extrañar que la  gente deje  de lado los escrúpulos.»
                                                                                                                                         Joseph E. Stiglitz

…Propongo que las buenas escuelas de negocio para continuar estando en el «top 100 del Financial Times», deberían programar estancias no únicamente en otras escuelas de negocios en otros países, sino en escuelas y comunidades donde ONGs trabajan para dar una oportunidad justa y equitativa a millones de niñ@s. Conocer esa realidad creo que daría a nuestros mánagers una educación moral y una vivencia personal que sin duda les acompañaría positivamente (a ellos y a todos) en la toma de decisiones en su carrera profesional…

Conseguir beneficios es el objetivo, si además aportamos valor, fantástico, y si además no hacemos daño a nadie, es casi perfecto.
Este pareciera ser el pensamiento y objetivo «lícito» de los mercados y de muchos mánagers. Y así de entrada aunque no ideales, son unos objetivos que permiten que las empresas subsistan, las economías avancen y que las comunidades progresen (aunque de manera extremadamente desigual en las últimas décadas).

Estos objetivos se estructuran dentro de un sistema político y legislativo que regula y marca las reglas del juego, interviniendo en mayor o menor medida en los resultados. Estas políticas y legislaciones debieran ser garantistas de los Derechos Humanos y de la Infancia (que han firmado y ratificado).

Así pues cualquier decisión adoptada por los mercados y mánagers debería en cualquier caso adaptarse a esas legislaciones y políticas, siendo hasta la última instancia y consecuencia respetuosa con dichos Derechos Humanos y de la Infancia.

Se crea de esta forma un sistema de Responsabilidad Moral Delegada, en la cual la toma de decisiones desde lo alto de la pirámide donde se sitúa el mánager hacia la parte inferior (la productiva) y a la vez los movimientos en los mercados, se escudan moralmente en el escalón inferior de la pirámide que debiera ser respetuoso con las políticas y legislaciones garantistas, y así vamos descendiendo por la pirámide delegando esa moralidad.

Es evidente que el mánager o el gestor de los mercados en su día a día únicamente ve de manera inmediata el resultado de sus decisiones en el renglón inmediato inferior al suyo, por norma general dentro de una moralidad correcta. Con un poco de suerte se interesará por el resto de renglones inferiores hasta la base, pero pocas veces mira fuera de su pirámide para ver las consecuencias que esas decisiones tienen en un sistema global en el cual se encuentra involucrado.

Si el sistema fuera perfecto el Mánager y los Mercados podrían delegar tranquilamente la Responsabilidad Moral de sus decisiones, pero lamentablemente el sistema no es perfecto, los derechos no se respetan, lo cual genera la Invisibilidad de la Responsabilidad Moral Delegada, que hace que las consecuencias finales de las decisiones de lo alto de la pirámide y de los mercados no sea siempre visible a ojos de sus responsables (o tal vez no quiera serlo).

Dado que parto de la base que el ser humano es bueno por naturaleza (sí, soy un idealista). Y después de ver la reacción y compromiso de muchos mánagers al ver con sus propios ojos realidades opuestas a  lo que debería ser el respeto a los Derechos Humanos y de la Infancia. Considero que se se hace necesario incluir en la formación de los mánagers, en todas las escuelas de negocios, en los mercados… formación moral en esta visión global que sus acciones ocasionan e influencian dentro y fuera de su pirámide.

Propongo que las buenas escuelas de negocio para continuar estando en el «top 100 del Financial Times», deberían programar estancias no únicamente en otras escuelas de negocios en otros países, sino en escuelas y comunidades donde ONGs trabajan para dar una oportunidad justa y equitativa a millones de niñ@s. Conocer esa realidad creo que daría a nuestros mánagers una educación moral y una vivencia personal que sin duda les acompañaría positivamente (a ellos y a todos) en la toma de decisiones en su carrera profesional.

Podrá el Crítical Management dar esa nueva visión??

Escrúpulo: Duda o recelo inquietantes para la conciencia sobre si algo es bueno o se debe hacer desde un punto de vista moral.

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